Ramitas


Había una vez un Rey muy viejito y sabio que estaba muy muy enfermo. Habían pasado por su reino muchos curanderos que habían intentado hacer que se recuperara pero aunque mucho era el intento que hacían ninguno lograba volverlo a sanar.
Un día un curandero propuso llevarlo al pueblo de donde él provenía para intentar hallar un antídoto y dárselo fresco en el momento en que lo preparaba. Como el rey no sabía que iba a pasar con él, ni cuanto tiempo iba a tardar en volver, dejo a cargo del palacio a sus cuatro hijos.
Una tarde antes de irse llamo a su habitación a sus cuatro hijos y les pidió que fueran al bosque y buscaran ramas, y por supuesto que trajeran todas las que pudiesen hasta el castillo.
Los hijos que cumplían con todo lo que les decía su padre hicieron exactamente lo que él les había pedido.
Cuando regresaron, el rey estiro la mano, alcanzándole a su hijo mayor un largo hilo.
El hijo sorprendido lo tomo y escucho atentamente a su padre quien le pidió que atase todas las ramas juntas.
Cuando las ramas ya estaban atadas, el padre pidió a cada uno de sus hijos que pruebe romperlas.
Probo el primero y por mas fuerza que puso no lo logro, probo el segundo que era aún más fuerte que el primero y tampoco. Y así los cuatro intentaron hacerlo pero ninguno lo pudo romper.
Viendo esto el padre les pidió a cada uno que tomaran una rama del grupo. Todos la tomaron. Luego les pidió que intentaran romperla. Esta vez ninguno fracaso en el pedido.
Así el padre les dejo una importante enseñanza: “las ramas que rompieron cada uno de ustedes también estaban dentro del grupo que no pudieron destruir. ¿Por qué cuando las sacaron del grupo fue tan fácil romperlas?. La respuesta es sencilla, las ramas como las personas son muy frágiles. Sin embargo, cuando están en grupo se hacen fuertes y es muy difícil quebrarlas. Esta es la enseñanza que les dejo. Nunca se separen y así no solo lograran lo que se propongan sino que nadie podrá quebrarlos ”

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