La Fábrica de Orgullo


Hace muchos años funde mi propia empresa ahí produzco orgullo.
Todos los días invierto algo en ella. Ya las acciones están aumentando, y la competencia se siente amenazada.
Esta mañana un amigo me pregunto: ¿cuanto vale tu orgullo?
Yo le conteste: Así como estaba la situación, mi orgullo se está volviendo invaluable.
Luego me pregunto: ¿si mi orgullo vale más que el beso de mi amado, el llanto de mi alma o el dolor de mi padre?
Al ver que no podía contestarle me tomo de la mano y me llevo con el a su fábrica,
Al entrar ahí ví a un grupo de empleados ayudándose unos a otros: madres curando a sus hijos, esposos cuidando a sus familias, e hijos ayudando a caminar a sus padres.
Era una empresa grande llena de luz y vida, pero yo todavía no comprendía el rubro de esta, así que mi amigo de inmediato me contesto: en esta empresa no se venden acciones, solo se produce y se regala amor. No tenemos un mercado meta o
Un perfil del consumidor ni requisitos para los  proveedores, solo nos dedicamos a la sobreproducción del amor.
Todo el que quiera es accionista y a cambio recibe el producto gratis.
Entonces me pregunto si cambiaba de empresa. Yo le conteste que en su empresa no
Garantizaban el sustento de mis gastos, ni el reconocimiento de una sociedad, o el poder de dominar las acciones de otros; y el solo me dijo “la felicidad es gratis cuando el amor es abundante”; en tu empresa compran los que no encontraron a mi empresa, aquellos que se perdieron en el camino, los que buscaban amor por debajo de las piedras y a cambio recibieron humillaciones y desprecios. Se rindieron y dejaron de buscar lo que se había convertido en
Un mito para ellos y fue cuando encontraron tu fábrica y ahora están atrapados en la trampa de el orgullo y viven sus vidas incrementando un vació que solo les deja aislamiento y soledad; todo porque no se detuvieron a producir; solo querían comprar amor pero no sabían como hacerlo.
Hoy te doy la oportunidad de ayudarles, cierra tu empresa - me dijo -  y únete a nosotros.
Después de una larga pausa yo solo pude sonreírme y contestarle: son muchos años de dedicación no puedo echar a perder eso, tú solo quieres el camino libre
Para tener más clientes. Pero tienes que saber que a nadie le interesa tú fábrica, el amor no les da el prestigio que yo les ofrezco.
Así que me di la media vuelta y me regrese a mi empresa a colocar varios
Rótulos en las ventanas y paredes para que todo el mundo leyera que:
“mi orgullo no tiene precio”
¿Qué fábrica quieres tener?

Si eres orgulloso conviene que ames la soledad; los orgullosos siempre se quedan solos.

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