Discriminación


Discriminar es fundamental en la vida del ser humano. Lo único que podemos hacer es discriminar. Discriminar es esencialmente el acto de percibir las diferencias entre dos cosas.Discriminar no es ni bueno ni malo. Discriminar es necesario. Es más que necesario, es imprescindible. Discriminar es la herramienta más poderosa que tenemos para sobrevivir en este mundo. Nuestros 5 sentidos son la base que nos permite discriminar, la luz de la oscuridad, el frío del calor, los colores entre sí, los olores, los sabores; podemos discriminar el golpe de la caricia. Nuestros 5 sentidos envían la información al cerebro para que tu mente pueda hacer un análisis de la situación: 1º tu mente establece una diferencia (está haciendo frío), luego analiza la situación (si hace frío me puedo enfermar) y por ultimo establece de que forma te vas a comportar, que vas a hacer, como vas a reaccionar frente a ese estimulo determinado (voy a buscar un abrigo).
El eje del problema aparece cuando ya percibiste la diferencia entre dos cosas, cuando ya discriminaste. Lo importante no es la diferencia en si, sino como tu mente analiza esa diferencia y por supuesto que es lo que haces al respecto.
Tomemos algunos ejemplos: entre los negros y los blancos existen diferencias, entre católicos y judíos, orientales y occidentales, hombre y mujer, niños y adultos, adultos y ancianos, ricos y pobres, homosexuales y heterosexuales, entre los discapacitados y los que no lo están, entre los gordos y los flacos.
El tema es que hacemos con las diferencias. Por suerte para nosotros las diferencias son  la fuente del crecimiento y felicidad. “Solo aceptando y respetando las diferencias, enriqueciéndote de ellas, sin juzgar, tu vida y la de los demás  puede llegar a ser un paraíso. De otra forma la vida de todos siempre será un infierno”

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