La Seta Venenosa
Iván
fue al bosque a buscar hongos con su mama, el que normalmente era un chico
pensativo, parecía transformado. Sin dejar de reírse ni un momento, saltaba
sobre los arbustos. Su mama lo contemplaba contenta, sin embrago lo reto. ¿Iván que te pasa? Mi canasta esta
llena de hongos y la tuya no tiene ninguno.
Iván se dio cuenta de que su mama tenía razón y se puso a buscar hongos con mucho interés. Depuse de un largo rato de búsqueda, Iván volvió contento a donde estaba su mama, con una canasta llenísima de hongos.
Iván se dio cuenta de que su mama tenía razón y se puso a buscar hongos con mucho interés. Depuse de un largo rato de búsqueda, Iván volvió contento a donde estaba su mama, con una canasta llenísima de hongos.
Pero
se dio cuneta de que muchos de los hongos que había recogido eran venenosos.
Este
no me gusta nada mama, y la madre asintió con la cabeza y le dijo: es un hongo
Satanás, se lo reconoce por su color y olor. Así que lo tiro.
Siguieron sacando de la canasta los hongos que les parecían que eran venenosos hasta que en un momento Iván dijo: este es un champignon, si que es bueno.
Pero su madre alarmada le dijo: no Iván, no es un champignon, es una amanita. Es el hongo más venenoso de todos y es doblemente peligroso, porque con facilidad se lo confunde con los comestibles.
Siguieron sacando de la canasta los hongos que les parecían que eran venenosos hasta que en un momento Iván dijo: este es un champignon, si que es bueno.
Pero su madre alarmada le dijo: no Iván, no es un champignon, es una amanita. Es el hongo más venenoso de todos y es doblemente peligroso, porque con facilidad se lo confunde con los comestibles.
Ya
volviendo para la casa la madre le explico a su hijo:
al igual que ocurre con los hongos en el bosque, también es difícil de darse cuanta entre los hombres. Así como hay hongos buenos, hay mucha gente buena, pero también los hay malos, es decir venenosos y también hay hombres malos. Con ellos hay que tener tanto cuidado como con los hongos venenosos. Entendes?
Si mama, respondió Iván, al que se junta con hombres malos puede ocurrirle una desgracia, igual que con los hongos.
y sabes quienes son estos hombres? Pregunto la mama.
Claro que lo se, respondió el nene muy contento, los judíos. Eso nos lo enseño el maestro en la escuela.
al igual que ocurre con los hongos en el bosque, también es difícil de darse cuanta entre los hombres. Así como hay hongos buenos, hay mucha gente buena, pero también los hay malos, es decir venenosos y también hay hombres malos. Con ellos hay que tener tanto cuidado como con los hongos venenosos. Entendes?
Si mama, respondió Iván, al que se junta con hombres malos puede ocurrirle una desgracia, igual que con los hongos.
y sabes quienes son estos hombres? Pregunto la mama.
Claro que lo se, respondió el nene muy contento, los judíos. Eso nos lo enseño el maestro en la escuela.
La
mama sonriente le dio a su hijo unos golpecitos en la espalda y comenzó a
contarle:
Los
judíos son personas malas. Son como setas venenosas. Y al igual que resulta
difícil distinguir las setas venenosas de las buenas, es muy difícil distinguir
a los judíos ladrones y delincuentes. Del mismo modo que las setas venenosas se
presentan con los colores más diversos, también los judíos consiguen hacerse
irreconocibles adoptando los aspectos más extraños.
¿Qué aspectos extraños? Pregunto Iván.
La madre se da cuenta de que el niño no había comprendido del todo y continúo hablando:
Está, por ejemplo, el judío ambulante que vende tejidos y mercancías. Dice que su mercancía es la mejor y la más barata. Y en realidad es la peor y la más cara. Pasa lo mismo con los judíos ganaderos, los de los mercados, con los carniceros, los médicos, con los judíos bautizados, etc. Aunque finjan, aunque se muestren amables y repitan que solo quieren nuestro bien, no podemos creerles. Son judíos, y solo judíos. Son venenosos para nuestro pueblo. Del mismo modo que una seta venenosa puede matar a una familia entera, un solo judío puede aniquilar a un pueblo entero, a una ciudad entera, incluso a un país entero.
Mamá, ¿todos los no judíos saben que el judío es tan peligroso? Pregunto Iván muy curioso.
Por desgracia no. Hay muchos millones de no judíos que no han conocido todavía al judío. Y por eso tenemos que informarles y. Nuestros chicos y chicas tienen que saber quiénes son los judíos. Deben saber que el judío es la seta venenosa más peligrosa que existe. Al igual que las setas crecen por doquier, el judío se encuentra en todos los países del mundo. Del mismo modo que las setas venenosas provocan a menudo desgracias, el judío es causante de miseria y de pena, de infección y de muerte.
¿Qué aspectos extraños? Pregunto Iván.
La madre se da cuenta de que el niño no había comprendido del todo y continúo hablando:
Está, por ejemplo, el judío ambulante que vende tejidos y mercancías. Dice que su mercancía es la mejor y la más barata. Y en realidad es la peor y la más cara. Pasa lo mismo con los judíos ganaderos, los de los mercados, con los carniceros, los médicos, con los judíos bautizados, etc. Aunque finjan, aunque se muestren amables y repitan que solo quieren nuestro bien, no podemos creerles. Son judíos, y solo judíos. Son venenosos para nuestro pueblo. Del mismo modo que una seta venenosa puede matar a una familia entera, un solo judío puede aniquilar a un pueblo entero, a una ciudad entera, incluso a un país entero.
Mamá, ¿todos los no judíos saben que el judío es tan peligroso? Pregunto Iván muy curioso.
Por desgracia no. Hay muchos millones de no judíos que no han conocido todavía al judío. Y por eso tenemos que informarles y. Nuestros chicos y chicas tienen que saber quiénes son los judíos. Deben saber que el judío es la seta venenosa más peligrosa que existe. Al igual que las setas crecen por doquier, el judío se encuentra en todos los países del mundo. Del mismo modo que las setas venenosas provocan a menudo desgracias, el judío es causante de miseria y de pena, de infección y de muerte.
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