El Judaísmo


El judaísmo ortodoxo es una de las grandes ramas de la religión judía en la actualidad, junto con el judaísmo conservador o masortí y el judaísmo reformista. Se distingue de ellas por su adhesión rigurosa a la Halajá. Carece de una autoridad doctrinal central permitiendo cierta variación en la práctica.
De acuerdo a su actitud hacia la cultura contemporánea, el judaísmo ortodoxo se divide informalmente en judaísmo ortodoxo moderno, que busca adecuar hasta algún punto sus prácticas y estudios a la situación social contemporánea, aunque es firme con respecto a la halajá, el sionismo religioso que liga el judaísmo ortodoxo con el sionismo y el judaísmo haredí, que rechaza toda innovación que sus líderes consideren contraria al espíritu de la Torá.
Las divisiones doctrinales en este sentido no se fijaron hasta alrededor del siglo XVIII, en que bajo el influjo de la Ilustración ciertos sectores de la comunidad judía rechazaron la segregación impuesta por las prácticas religiosas convencionales y buscaron integrarse —pese al entonces dominante antisemitismo— en las comunidades nacionales, replanteando en términos muchas veces racionalistas las tradiciones y creencias religiosas. El rechazo a este movimiento definió la ortodoxia.

Creencias
El judaísmo ortodoxo basa sus creencias en los 13 principios de fe de Moisés Maimónides:
  • La existencia de Dios
  • La singularidad y unidad de Dios
  • La naturaleza espiritual y abstracta de Dios
  • La eternidad de Dios
  • Sólo se puede orar a Dios
  • La revelación por sus profetas
  • Moisés es el mayor y principal profeta
  • Dios entregó la Ley en el monte Sinaí
  • Esta Ley no puede ser cambiada
  • Dios conoce los futuros actos humanos
  • Dios recompensa la bondad y castiga la maldad
  • Dios mandará a un Mesías
  • Dios resucitará a los muertos

Práctica

El judaísmo ortodoxo se guía principalmente por la Halajá o ley judía basada en el Talmud y codificada en el Shulján Aruj. Estos a su vez se basan en la Ley del Pentateuco.
El judaismo Ortodoxo, es el que más sigue las leyes de la tradición oral, ya que esta fue entregada por Dios, y de ella salen todas las leyes judías.
La mujer en el judaismo Ortodoxo cumple un rol muy importante, ya que según esta corriente, el hombre necesita a la mujer (y no al revés), la mujer se conecta constantemente con Dios mientras que el hombre tiene que rezar con 10 personas para llegar al mismo nivel





El judaísmo reformista (también llamado "progresista" y "progresivo") defiende la autonomía individual en lo relativo a la interpretación de los preceptos religiosos. Entre los judíos reformistas existen los siguientes planteamientos:

  • Adherencia exclusiva a la Torá y al resto del Tanaj como escritura inspirada por Dios. El reformismo rechaza la Halajá como escritura inspirada y no reconoce autoridad en ella para establecer preceptos o artículos de fe. La Torá es tratada como revelación progresiva o "documento vivo".
  •  Defensa de los derechos de la mujer. Hombres y mujeres rezan en las sinagogas reformistas de manera conjunta.
  • Ausencia de integrismo en su interpretación de los preceptos religiosos. Dichos preceptos fueron escritos por personas influidas por su sociedad, y no debe realizarse una interpretación literalista, sino adecuada al contexto.
  • Fuerte compromiso con la justicia social y la reparación del mundo. (Tikún Olam).
  • Consideración del Mesías judío como símbolo de una sociedad idílica (Era Mesiánica) en la que se cumplen los principios de paz y fraternidad, y no como una persona individual que instaurará dicho orden.
El Judaísmo Masortí (Conservador) surge en Alemania a mediados del siglo XIX como una reacción al judaísmo reformista, posicionándose como una síntesis entre este último y el judaísmo ortodoxo. Junto a estos dos, el judaísmo conservador es una de las tres grandes corrientes religiosas del judaísmo. El judaísmo conservador se institucionalizó en los EE.UU. alrededor del 1900.
El conservadurismo postula la devoción a la tradición y ley judía (masoret y halajá), con un acercamiento abierto y positivo al mundo moderno, la democracia y el sionismo.
Los principios del Judaismo Conservador incluyen:[1]
  • La "dedicación a la Halajá... [como una] guía para nuestras vidas".
  • Una enseñanza no fundamentalista de los principios de la fe judaica.
  • Una actitud positiva hacia la cultura moderna.
  • Una aceptación tanto de los métodos tradicionales-rabínicos como de los académicos y críticos en lo que al estudio de los textos religiosos del judaísmo se refiere.
El Judaísmo Conservador tiene sus orígenes en la escuela conocida como el positivismo histórico judaico, desarrollada en 1850 como una reacción a las posiciones más liberales adoptadas por el Judaísmo Reformista. El término conservador denotaba la intención de la corriente conservadora de conservar la tradición, en lugar de reformarla o abandonarla. El uso de dicho término está totalmente desprovisto de sus connotaciones políticas.
Para evitar las confusiones a las que el término invita, algunos de sus rabinos en los EEUU y Canadá[2] proponen utilizar el termino Masortí, denominación que ha sido adoptada por las divisiones israelí y mundial del movimiento. La palabra masortí en hebreo significa tradicional.

 

Principios

Durante buena parte de su historia, el Judaísmo Conservador evitó la publicación sistemática de explicaciones sobre los principios del Judaísmo, como parte de sus esfuerzos conscientes por matener una amplia coalición.
En 1988 el liderazgo del Judaísmo Conservador en los EEUU publicó una declaración de principios, llamada Emet Ve-Emunah: Statement of Principles of Conservative Judaism (Emet Ve-Ehunah (Verdad y Fe): Declaración de Principios del Judaísmo Conservador). Este documento fue producto de un largo proceso de trabajo que involucró a distintos sectores del movimiento, en un intento de producir un documento que reflejase no la opinión de una sola persona, sino el consenso de la comunidad toda.
Emet Ve-Emunah afirma la creencia en Dios y en la inspiración divina de la Torá, afirmando a la vez la legitimidad de la multiplicidad de interpretaciones sobre estos temas. Las ideas del ateísmo, politeísmo y la trinidad son rechazadas de pleno, junto con el relativismo, la interpretación literal de las escrituras y el fundamentalismo.

Revelación

El Judaísmo Conservador permite a sus adherentes adoptar distintas visiones sobre el concepto de revelación. La mayoría de los miembros del movimiento rechaza la idea tradicional de que Dios dictó el contenido literal de la Tora a Moisés en el Monte del Sinai en un acto de revelación verbal, pero sostienen la creencia tradicional de que Dios inspiró a los profetas tardíos para escribir el resto del Tanaj. La creencia de que Dios inspiró a Moisés - al igual que a los profetas tardíos - también goza de amplia aceptación entre los miembros del movimiento.
El Judaísmo Conservador acepta los postulados de la crítica bíblica, incluyendo la hipótesis documentaria - es decir, la teoría de que la Torá fue redactada a partir de distintas fuentes previas. Las autoridades rabínicas del movimiento, así como su comentario oficial sobre la Torá ((Etz Hayim: A Torah Commentary) afirma que los judíos deben hacer uso del análisis literario e histórico modernos para entender como la Biblia se desarrolló.

Ley judía

El Judaísmo Conservador ve a la ley judía (la Halajá) como un marco normativo con el que se establece un vínculo de obligatoriedad. Examinando la historia judía y la literatura rabínica a través de los prismas de la crítica académica, el conservadurismo sostiene que la halajá evolucionó constantemente para adaptarse a las realidades de la vida judía, evolución que debe continuar en la vida moderna.
Esta visión, junto a la diversidad de opiniones que el Judaísmo Conservador adopta en relación a la revelación divina, es responsable de parte de la diversidad y desacuerdo en la halajá conservadora. Al considerar cambios a la misma, las autoridades rabínicas del movimiento se basan en consideraciones religiosas así como del análisis histórico. Tal como lo dijera Salomón Schechter: "la magnitud del valor literario de un código no le adjudica inefabilidad, ni lo exime del estudiante o el rabino que hacen uso del mismo desde su obligación de examinar cada párrafo por sus propios méritos, haciéndolo sujeto de las mismas reglas de interpretación que fueron aplicadas siempre a la Tradición".[3]

La dinámica del movimiento en cuanto a la Halajá genera en algunos casos interpretaciones diametralmente opuestas, siendo todas las opciones válidas para el movimiento. Un claro y reciente ejemplo de los resultados de esta dinámica son evidentes en las recientes resoluciones del movimiento en relación a la homosexualidad

Interpretación de la Halajá

La tradición legal judía hace que las diferencias entre las corrientes modernas del judaísmo incluyan la relevancia, interpretación y aplicación de la ley y tradición judías. El Judaísmo Conservador sostiene que su abordaje sobre la halajá es la más auténtica expresión del Judaísmo, como fuera practicado tradicionalmente. El conservadurismo considera que los movimientos a su izquierda, como el reformismo o el reconstruccionismo, se equivocaron al rechazar la autoridad tradicional de la halajá. También considera que la ortodoxia, representante de la derecha teológica, se equivocó al demorar, o detener, el desarrollo histórico de la Ley Judía: “El Judaísmo Conservador cree que el estudio académico de los textos judíos indica que el Judaísmo se encontró en evolución permanente, a fin de resolver las necesidades del Pueblo Judío en las más variadas circunstancias, y que una autoridad halájica central puede continuar la evolución halájica en la actualidad” (Soc. Culture. Jewish Usenet Newsgroup FAQ).
El movimiento conservador utiliza conscientemente las fuentes históricas a fin de determinar qué tipo de cambios fueron introducidos en la tradición judía, cuándo y cómo ocurrieron, y en qué contexto histórico.

La mujer en el judaísmo conservador

Puede ser consagrada como rabino, asistir a la sinagoga sin estar en un lugar apartado, hacer "aliá" (subir al púlpito donde se encuentran los rollos de la Torá), sumar para el minián (cantidad mínima de personas para realizar un servicio religioso) y enseñar Torá y Talmud entre otras cosas; también puede usar talit (manto ligero sobre la cabeza) y cumplir con el precepto de los Tefilín (filacterias) aunque estos dos últimos no son obligatorios; todas estas cuestiones traen inconvenientes, principalmente, en los cementerios, ya que en muchas comunidades, éstos (desde el punto de vista religioso) se administran por sectores ortodoxos que no permiten que una mujer oficie durante un entierro, aniversario, u homenaje a una persona fallecida. Si bien, el judaísmo conservador ha realizado grandes avances hacia la igualdad de la mujer, la amplitud ideológica que caracteriza a este movimiento, permite que el igualitarismo no sea de aceptación universal, existiendo incluso algunas sinagogas conservadoras que mantienen un minián igualitario y otras que no.


En conclusión, en el judaísmo conservador, el hombre y la mujer son casi iguales, en contraste con el Judaísmo Ortodoxo, que entiende que la mujer y el hombre son diferentes, se conectan a dios de forma distinta.



0 comentarios:

Publicar un comentario